
Para finalizar las actividades de este año 2011 del Grupo Montañero Izcagua, este sábado 17 de diciembre cuatro compañeros: Florencio Caballero, Jose Correa, Marcos García y Andrés González, nos dimos cita en Ayacata para acometer la Arista de la Candelilla, cuando nos aproximábamos a la base de la roca atravesando una zona con bastante vegetación, vimos un canal que se abría en medio de la Arista de la Candelilla como no era la Umbría, por este canal hay una vía de escalada que se hacía hace muchísimos años y que por desgracia, ya no tiene casi afluencia de escaladores.
En vista de que de los cuatro compañeros solo Floro había escalado esta vía y la Arista Completa ya se había hecho no hace tanto tiempo, decidimos embarcarnos en esta aventura improvisada y escalar la Umbría. Formamos dos cordadas y empezamos a escalar, la vía pasa por un canal bastante ancho en
cuyo final se divide en dos, el de la izquierda es la Umbría y el de la derecha es El Huecar.
Los dos primeros largos los hicimos de una vez sola, es una escalada sencilla de 3º o 4º grado pero que debido al tiempo que hace que no se escala, esta con bastante vegetación. Encadenamos dos largos más y el último tramo lo hicimos con la cuerda plegada ya que no revestía peligro. Encontramos diferentes seguros en la roca que casi no se veían, había pitones, pitones con argolla, tacos con un pequeño alambre súper oxidado, dicho óxido había hecho
que estos seguros se mimetizaran con la roca y el musgo.
Todo esto te trasportaba 40 años atrás cuando esta vía era más visitada. Todas las reuniones fueron equipadas con seguros flotantes ya que aunque estaban los parabolts o spits carecían de chapas y no pudimos aprovecharlas.
Después del último largo, cuando ya estábamos en el final del canal, procedimos a subir El Puntón de la Umbría, desde lo alto pudimos disfrutar de unas vistas increíbles con un tiempo inmejorable, en pleno mes de diciembre y no había ni una nube.
Después de la foto de rigor rapelamos el puntón e hicimos una travesía para continuar por la Arista de la Candelilla. Al finalizar dicha travesía aprovechamos la sombra de una pequeña cueva para comer algo y descansar. Finalmente continuamos por toda la arista hasta bajar a una pista de tierra que nos llevo hasta nuestro coche.
Como no, después de felicitarnos por tan bonita actividad los cuatro compañeros nos subimos al coche y nos fuimos al bar a comernos tres albóndigas (sólo tres porque son como pelotas de balonmano…), papas arrugadas, queso y carne de cochino. Esta es la mejor manera de terminar el año.
Nos vemos el uno de enero para empezar el año igual de bien con la escalada del Roque Nublo
(tradición arraigada dentro del grupo).